Usando tijeras de cocina, corte los tallos de los chiles y ábralos. Retire las semillas y las venas y deséchelas. Calienta una sartén o comal a fuego medio, luego dejar tostar durante ~30-60 segundos por lado, o hasta que estén fritos.
Haga hervir una cacerola con agua, luego apague el fuego, agregue los chiles, cubra la olla y déjelos rehidratar durante 10-15 minutos, o hasta que estén flexibles.
Agregue los tomates, la cebolla picada en trozos grandes y los dientes de ajo a otra olla con agua. Lleve a ebullición, luego reduzca el fuego y cocine a fuego lento durante 12-15 minutos.
Agregue los chiles, los tomates, la cebolla y el ajo escurridos a una licuadora junto con el vinagre de sidra de manzana, 1 taza de caldo de verduras y todos los condimentos (excepto las hojas de laurel). Mezcle en alto hasta que quede suave.
Vierta la salsa a través de un colador de malla en una cacerola grande, trabajando con una cuchara o espátula. Agregue 2-3 tazas más de caldo de verduras y cocine a fuego lento durante 35-40 minutos.